Cuando entras en algún lugar para hacer una entrevista y no te piden el nombre del grupo es una señal de que todo irá bien. La última vez que nos hicieron eso no salimos inmediatamente por la puerta por educación, que de eso nuestros padres sí que saben. Hay preguntas que los músicos no sabemos contestar por nuestro intelecto básico o porque no leemos suficiente ya que tenemos que aprovechar las horas que nos quedan del día para ensayar y hacer música. Si preguntan por nuestro nombre nunca sabemos que hay que contestar porque no es una pregunta que hayamos pensado demasiado tras estar cinco años de historia. Cuando preguntan por los títulos de los discos tampoco sabemos qué decir porque nos aburre totalmente.
Cuando nos preguntan porque cantamos en catalán tampoco… «vino de casa». Si quieren saber por la gira que llevamos a cabo actualmente… tampoco lo sabemos porque es inexistente ya que los bolos van saliendo esporádicamente sin tener fechas cerradas. Cuando el interés se centra en la letra en concreto de una u otra canción nos quedamos en blanco porque no estamos acostumbrados a tanta profesionalidad y no tenemos las respuestas preparadas. Cuando nos preguntan por las composiciones que hacemos no decimos nada porque nos quedamos sorprendidos por la respuesta. Si preguntan por la continuidad de la banda no sabemos que decir porque de las lágrimas que nos caen de nuestros ojos se deduce que lo que hacemos es suficientemente bueno e interesante como para continuar creando.
Muchas gracias a las personas que aún creen en los artistas, respetándolos, informándoles del trabajo que han hecho y evaluando con profesionalidad. Gracias una vez más por no hacernos sentir unos auténticos inútiles.



