Dos personajes peculiares conviven en el subsuelo, un sótano insalubre. Nadie sabe de dónde son, ni tampoco como fueron a parar a este lugar. Todo parece separar a estos dos desarraigados sin nombre, que tienen como único equipaje los recuerdos de un lugar que tuvieron que abandonar. El primero AA (Jaroslaw Bielski), es un intelectual, refugiado político, aferrado únicamente a sus ideas. Cínico y manipulador, usa hasta la saciedad discursos elegantes dejándose embriagar por sus propias palabras. El segundo XX (Emilio Gómez), es un obrero, ferozmente materialista y apolítico, obsesionado por el trabajo y el ahorro compulsivo de dinero, para poder, cuando regresé a casa, deslumbrar a todo el mundo.
El humor de Mrozek desempeña un gran papel en este juego de reflejos. Se trata de un humor de una profunda inteligencia. Su risa es amarga, incisiva. Es la risa del hombre que sabe que nuestra existencia no tiene consuelo.



