Desde lo más primitivo del ser humano, desde sus recuerdos, nace el ritmo que se transforma en rito, en tradición. La pulsación a través de la percusión se convierte en un latido colectivo que prepara, a través del movimiento, nuestro cuerpo para la danza. Y, de esta manera, mujeres y hombres se encuentran y se comunican.
La consagración es un espectáculo que pretende mostrar la danza en su estado más primitivo, todos los hombres canalizan la energía para un fin común, el sacrificio.



